En los tiempos que corren, los jóvenes estamos muy preparados, con estudios, idiomas, experiencia, es difícil destacar en determinadas situaciones. Por ejemplo, en una entrevista de trabajo en grupo, donde se presentan 20 candidatos para el mismo puesto, nos planteamos, qué debemos hacer para destacar de entre la multitud. La respuesta es sencilla, debemos demostrar con nuestra actitud que somos la persona ideal para ese puesto. Debemos tener una actitud de Líder.
No hace falta tener un cargo para sentirse un líder. Pensamos de manera errónea que sólo los jefes tienen que ser los lideres, pero nada más lejos de la realidad. Cada empleado tiene sus propias funciones, pero todos podemos ser lideres.
El líder es esa persona que da el máximo de si mismo en cualquier situación, tiene la capacidad de influir en los demás y motivarlos a ser mejores personas en todos las aspectos. El líder no se rinde a la primera de cambio, tiene paciencia, lucha por sus sueños y sabe cuando es el momento del cambio y se adapta a él.
Es por estas razones, que no hace falta tener un cargo para sentirse un líder. En mi opinión, hay personas con cargos (normalmente los llamamos "jefes") que no son auténticos lideres, ya que sólo se dedican a "mandar" sin conocer las necesidades de los demás, sólo se preocupan de que el trabajo se realice. Los que están a su alrededor no se sienten bien y eso hace que la productividad (término de moda últimamente) no vaya en aumento.
Todo es muy fácil, se trata de asumir la actitud de liderazgo, hacer de ella un estilo de vida. Podemos reflejar esta actitud en cualquier área de nuestra vida, no tiene porque ser sólo en el trabajo. Tenemos que estar abiertos a los cambios. Verlos como algo natural, ver oportunidades donde otros ven desafíos. Renunciar a la comodidad de lo conocido, adentrarnos en terrenos nuevos e innovadores.
Puede ser que cuando nos adentremos en este camino, nos encontremos con personas que no entiendan nuestra actitud, pero tenemos que intentar hacerles ver que el éxito es de los valientes y que la felicidad está muy cerca de ese éxito. Demostrando que con nuestra actitud aumentamos la productividad en todos los aspectos de nuestra vida, y por supuesto en el trabajo.
Cuando asumamos esa actitud como algo natural, seremos esa persona que destaque en una entrevista y seguro que nos cogen para ese trabajo al que optamos.
Ha llegado la hora de sacar el LÍDER que tenemos dentro.

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